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El libro de Satán

Madrid. 21 cm. 199 p. Encuadernación en tapa blanda. Carlos Aguilar y Frank G. Rubio. Colección Pandemónium. Editorial Temas de Hoy (1999) Agotado, puede encontrarse en el mercado de libro usado.

El Diablo, Lucifer, El Príncipe de las tinieblas, El Hombre de Negro, Belcebú, La Bestia.A partir tiempos inmemoriales, Satán es el oscuro protagonista de un sinnúmero de fantasías. Dogmas,tradiciones, leyendas urbanas, temores rurales, películas, novelas, canciones, pinturas, comics, fanzines, asesinatos rituales y sexo bizarro. Su figura provoca miedo, aversión, curiosidad, respeto, simpatía e, incluso, fascinación. Este libro le da la palabra. Habla Satán.

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El continente perdido

(Selección de textos por Frank G. Rubio)

CROWLEY (Aleister) Madrid, Valdemar, 2001. -14 x 21,5-, 395 págs. con ilustr. Traducción de José Francisco Ruiz Casanova. Colección: Intempestivas / INT-002 año: 2001.

Edward Alexander Crowley (1875-1947), que cambió su nombre por el de Aleister, por odio a su padre, a pesar de haber llevado una existencia excéntrica y plagada de escándalos, se le acusó, entre otros crímenes, de la muerte ritual de un adepto a su secta en la abadía de Télema, su cuartel general en Italia, de haber oficiado de mago, satanista, líder de la secta esotérica Argenteum Astrum, reencarnación del sabio ocultista del siglo XIX Eliphas Lévi y profeta neopagano de la nueva religión, basada en El libro de la ley (incluido en este volumen) y en la máxima «Haz lo que quieras» (Do what thou wilt), es con todo una de las figuras centrales del ocultismo, espectáculo incluido, del último siglo. Sus conocimientos de Alta Magia, cábala, rituales tántricos y filosofía hermética lo convierten en un erudito heredero de la gran tradición ocultista. El presente volumen reúne una colección de textos no doctrinales (excepción hecha del mencionado Liber Legis, su evangelio, y De Lege Lebellum) de origen diverso que dan buena muestra de la gran variedad de intereses de Crowley, y su enfoque siempre original. Así, El continente perdido, que da título a la colección, es un «texto revelado», una visión, en la línea de su contemporánea y fundadora de la Teosofía, Madame Blavatsky, sobre la vieja leyenda ocultista de la Antártida; Cocaína nos muestra un punto de vista antiprohibicionista y sorprendente de los poderes de esta droga; o Berashit; una teoría del Universo, donde matemáticas, cábalas y místicas orientales se muestran como herramientas útiles para desentrañar el gran misterio del «ser»; todo ello desde una óptica diferente, simbólica y mágica, opuesta a la ciencia experimental.

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El demonio en el cine: Máscara y espectáculo

Varios Autores. Contiene dos ensayos de Frank G. Rubio: El Diablo: el señor de las mil máscaras y Sobre el AntiCristo en el Cine. Colección: Intempestivas / INT-018 año: 2007 págs: 760 Edición de Antonio José Navarro, precio: 22,00EUR

El Demonio existe, sin ningún género de dudas. La Serpiente Antigua, El Príncipe de las Tinieblas, El Maligno, El Ángel Caído. Satanás, Lucifer, Belcebú, Pazuzu... No obstante, esta obra no se ocupa de la existencia del ser sobrenatural al cual va ligado, indisolublemente, el problema del Mal en las grandes religiones monoteístas de la humanidad, sino de su rica y fascinante representación en el ámbito artístico. Por eso, El demonio en el cine. Máscara y espectáculo, no es un libro sobre teología, esoterismo, antropología, satanismo o psicología, aunque tales materias estén presentes, de manera intermitente, a lo largo de sus páginas. El demonio en el cine. Máscara y espectáculo es, básicamente, un tratado sobre cultura cinematográfica, centrado en un aspecto muy concreto de dicha cultura: la representación del demonio en la gran pantalla y sus múltiples significados. Este ensayo colectivo, el primero publicado sobre este tema en castellano, se adentra en espacios mitológicos y artísticos inexplorados, a través de películas como Las tristezas de Satán (David. W. Griffith), La noche del demonio (Jacques Tourneur), La semilla del diablo (Roman Polanski), El exorcista (William Friedkin), Carrera con el diablo (Jack Starret), Satan's Slave (Norman J. Warren), Lucifer Rising (Kenneth Anger), El día de la bestia (Álex de la Iglesia) o El exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson). El demonio en el cine. Máscara y espectáculo, recopilación de escritos críticos de diversos especialistas en la materia, se ciñe a la esfera cultural euronorteamericana, sin olvidar los antecedentes artísticos de tan controvertido personaje a lo largo de la Historia: las artes plásticas, al igual que la literatura, son parte importante del discurso de este libro. Las pinturas, dibujos, grabados y carteles que acompañan el texto constituyen, sin duda, un texto paralalelo.

Dependiendo de cada época, guerreros, reyes y dictadores como Atila (406-453), Saladino (1138-1193), Gilles de Rais (1404-1440), Mehmed II «El conquistador» (1432-1481), Adolf Hitler (1889-1945) o Yósif Stalin (1878-1953), fueron contemplados y temidos como los rostros más cotidianos y estremecedores del Demonio. Junto a ellos, el siglo xx ha incorporado al imaginario diabólico a psicópatas como Charles Manson o Jeffrey Dahmer «El carnicero de Milwaukee», o magos como Aleister Crowley «El hombre más perverso de Inglaterra» (1875-1947), sin olvidar a estrellas del rock como Marilyn Manson, reverendo de la iglesia de Satán, fundada por Anton Szandor LaVey en la California de los años sesenta.
(Antonio José Navarro)

El cine, ese invento del demonio...
(Antonio Machado)

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