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Historia de la astronomía

EL PUNTO DE VISTA GEOCÉNTRICO


        Nacemos en la Tierra, vivimos aquí, y vemos todo desde ella. Así pues, nuestra visión del Universo es geocéntrica. Mejor diríamos topocéntrica, porque la Tierra es muy grande y nosotros ocupamos un lugar diminuto dentro del planeta. No obstante, dado el enorme -infinito- tamaño del Universo que nos rodea, a efectos prácticos -al realizar cálculos matemáticos- la Tierra puede ser considerada como un objeto puntual, sin dimensiones. En este capítulo haremos una exposición de todos aquellos sucesos astronómicos que, precisamente por ser vistos desde la Tierra, adquieren un significado especial para el hombre, los animales y las plantas.

 Sistema geocéntrico       El punto de vista es importante para establecer hipótesis, pero ha cambiado a lo largo de los siglos y, en su evolución, ha pasado por varias fases. Inicialmente existía la creencia de que la tierra era de la forma de un bote o barco invertido (1) (Caldea, 626 a. C.). Esta misma visión, o tierra plana, se sabe que era la que se tenía durante la antigüedad clásica. No obstante, Anaximandro (2) (610 a.C.-546 a.C) pensaba que la Tierra era cilíndrica y la humanidad se hallaba situada en la base superior. Aristóteles (3)   (384 a.C. - 322 a.C.) dedujo por distintos indicios que la Tierra debía de ser esférica (como el resto de los objetos celestes, por la sombra proyectada durante los eclipses, la curvatura del mar si se observa desde una posición elevada, etc...). El sistema de Aristóteles establecía -de acuerdo a su filosofía- que en la órbita sub-lunar la materia estaba formada por la mezcla de cuatro elementos, muy usados por los astrólogos, en distinta proporción -aire, tierra, fuego y agua- y cada cuerpo tenía un movimiento característico en función del elemento que fuese preponderante en su composición. Así, el vapor tendía a elevarse, el agua a caer, etc. Pero por encima de esta órbita existía un quinto elemento, el eter (4), con características distintas a los cuatro anteriores. Una de esas características era que el propio eter se consideraba puro e inmutable -al contrario que los cuatro elementos sublunares, que eran objeto de cambio o corrupción- y su movimiento no parecía tener ni principio ni fín.



        Hacia el siglo III antes de Cristo, Eratóstenes (276 a.C.- 194 a. C.) ya había llegado a la conclusión de que la Tierra era esférica. No sólo eso: llegó a medir la longitud del diámetro de la misma, valiéndose de un método trigonométrico inventado por él (5).


        Posteriormente -siglo I a. de C.- existía la certeza de que la Tierra era esférica -Plinio el Viejo, Claudio Ptolomeo- aunque esa idea perdió fuerza tras la caida del Imperio Romano de Occidente y durante la Alta Edad Media, a consecuencia del retroceso cultural que sufrió Europa durante esos siglos.


        A pesar de que en tiempos de Aristóteles ya se supiera que la Tierra era esférica,  siguió manteniéndose la idea de que era el centro del Universo. Siendo la Tierra el centro, tanto el Sol, como la Luna, los planetas y las estrellas giraban, según esta idea, a su alrededor. Esta teoría se siguió manteniendo en base a distintas “evidencias”. Una de ellas era la inexistencia de paralaje (6) en las estrellas, a pesar del supuesto desplazamiento de la Tierra. Se entendía que, de moverse la Tierra a lo largo del año, se debería observar un desplazamiento o “paralaje” en las estrellas. Puesto que eso no era visible, la Tierra debía de permanecer inmovil.


        El geocentrismo, aún “pareciendo” una teoría lógica a los ojos de los estudiosos del momento, planteaba no pocos problemas prácticos que algunos se empeñaron en resolver. A Apolonio de Perge (262 a.C.- 190 a.C.) -y no a Claudio Ptolomeo- se atribuye la teoría de los epiciclos, que intenta solucionar alguno de esos problemas, como la retrogradación aparente del movimiento de algunos planetas -vease la Ilustración 1- el cambio de brillo mientras retrogradan o la velocidad variable de la Luna.


        El desplazamiento aparente -visto desde la Tierra- de los planetas del sistema solar sufre “anomalías” en las que cambia el sentido y la dirección de los mismos, dando la impresión de que “retroceden” en su órbita. A este efecto se le llama “retrogradación” y se produce tanto con los planetas interiores como con los exteriores (7). En la siguiente imagen podemos ver las posiciones sucesivas de Mercurio entre el  15 de Agosto de 2009 y el 15 de Septiembre de 2009 (Credítos imagen: Marduk Astronomía).

Mercurio retrógrado. Créditos Marduk astronomía.

REFERENCIAS


1. LENORMANT, Francois. Chaldean Magic: Its Origin and Development. Red Wheel Weiser. EEUU, 1999 reimp.,
2.
 XIRAU, Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. Textos Universitarios. UAM. México 1998.13ª ed.
3.  HOLTON, Gerald James
. Introducción a los conceptos y teorías de las ciencias físicas. Reverté. Barcelona 2004, 2ª ed.
4.
 Quintaesencia, en la Edad Media.
5.   HOLTON, Gerald James
Ibid., 15.
6.
 Para la explicación de términos astronómicos, el lector puede consultar el glosario de astronomía.
7. Trayectoria de Mercurio retrógrado entre el 15-8-2009 y el 15-09-2009

Madrid, 29 de Septiembre de 2010 

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